Wedding, Berlin: Fótografo de boda

Wedding, Berlin: Fótografo de boda que transmite sensaciones

La historia de Fótografo de boda: Wedding, Berlin. 2006. Noviembre y la primera nevada del otoño caía lenta sobre Berlín. Estaban en un hostal de la calle Prinz Eugen. En el distrito occidental de Wedding. Planificaron su primer trabajo juntos. Que rodarian por las calles de Berlín. Luces de hormigón, se llamó, para la asignatura de motion graphics. La cual se impartía en la facultad de Media de la Bauhaus de Weimar. Fue el inicio de todo. De los cortometrajes, de los largometrajes, de las exposiciones de fotografía, de las de acuarela, de la especialización, de las primeras experiencias laborales, de Weimar, de Berlin, de Valencia, de Madrid, de Wedding, Berlin.

Esa tarde del 16 de noviembre, la nieve caía en el patio del hostal de la calle Prinz Eugen. Pero aún no ha dejado de nevar en Wedding, Berlin.

La filosofía de Wedding, Berlin

El momentazo. O los momentazos, según se mire. Porque al final un acto como este es un cúmulo de detalles que no deberian perder para siempre. Una foto del día de tu boda no sólo es una foto de tu suegra, o de tus primos. Las fotos son el olor de las flores que llevas, el tacto de tu traje, los minutos previos a la salida del coche o, por qué no, la cogorza de alguno de tus amigos.

Fótografo de boda
Fótografo de boda

Fótografo de boda: Wedding, Berlin

Tan solo bastó un café para saber qué es lo que querían para su boda: diversión y naturaleza.

Bajo estos dos conceptos organizaron uno de los días más importantes de su vida.

Organizaron una boda íntima, en la que todos los invitados dieron el máximo para hacer que los novios nunca olvidaran ese día. Como en toda buena celebración hubo risa, sorpresas, palabras de amor y emoción a raudales…

Fue una boda emocionante en un marco incomparable con Frank Sinatra y su “My way” como banda sonora.

Fótografo de boda
Fótografo de boda

Fótografo de boda: Wedding, Berlin

Fotografía de post boda 

La novia participó en el sorteo que Bodaclassic organizó para parejas casadas o sin casar. Y resulta que de entre todas las parejas y todos los fotógrafos, ellos y nosotros. Ellos, que se acababan de casar, querían un reportaje de postboda. Con vestido y todo. Les apetecía empezar por su barrio. Un viejo barrio de Alicante de inconfundible aroma mediterráneo. Y seguir en la azotea de su casa, sobre la vieja ciudad húmeda y destartalada. Acabar ya de noche, iluminados por el rótulo que construyeron ellos mismos para su boda.

Wedding, Berlin, Fótografo de boda, contentos porque la pareja brilla en estas fotos con intensidad parecida a la luz que irradia el rótulo,

en su sentido más amplio.

Fótografo de boda
Fótografo de boda

Fótografo de boda: Wedding, Berlin

31 de enero no es una fecha común para una boda. Salvo que vivas en Alicante. Como es el caso de estos novios. La luz extrema, la limpieza del horizonte, la temperatura perfecta. Ningún aderezo más. Ninguna decoración ni artificio. Mar, viento, sol.

La Naturaleza se puso de parte de los novios (Wedding, Berlin: fótografo de boda, directamente, han preferido ponerse siempre de parte de ella). Una pareja deshinibida y fuera de convencionalismos. Más dispuestos a pasar un buen rato el día de su boda que a marcar un hito nupcial en la zona.

Una fiesta de boda con todo lo que alguien de la terreta podamos desear: algo de familia y amigos, buen tiempo, mar Mediterráneo, una traca y un arroz con conejo.

Todos esos elementos, esparcidos a lo largo de casi veinte horas. Convirtieron la boda en una experiencia sencilla, divertida y, sobre todo, muy relajada. Como deben ser las cosas buenas, en esta orilla del Mediterráneo. Así crecen los melones. Dulces y deliciosos.

Fótografo de boda
Fótografo de boda

Fótografo de boda: Wedding, Berlin

La historia, una noia catalana. Que tras un partido del Barça conoció a su novio, un xic valencià. Y como en el rapto de Europa, el valenciano se la llevó a l’Horta (en su sentido más amplio).

En l’Horta (la Huerta, comarca de Valencia y la huerta literal) se casaron aquel siete de junio, rodeados de chés y de chufas.

 No fue una boda común. Fue una boda con muchas sorpresas y con muy buen humor. Se desplegaron familias y amigos andaluces, catalanes y valencianos. La de Maruchuca fue una boda llena de coreografías al ritmo de Love of Lesbian.

De fotografías colgadas de las paredes, de mensajes de optimismo, de pajaritas y de algodón de azúcar. Un desafío continuo a lo convencional que terminó en una fiesta. Cuyo pistoletazo de salida fue un brindis con litrona de Águila.

Por el color, la temperatura y el espacio.  Por los acentos, el lugar y la luz radiante. Claro que por los novios, sus amigos y sus familias. Tambíen por el aspecto y la actitud.  Y porsupuesto por todas estas cosas, Wedding, Berlin cuenta con unas fotografías maravillosas.  Como fotógrafo de boda, estan felices de haber guardado todas las miradas de este siete de junio. En el lugar más feliz del Mediterráneo.

Fótografo de boda
Fótografo de boda

Fótografo de boda: Wedding, Berlin

En primer lugar, hay veces que, sin apenas conocer a los novios y a los familiares, te emocionas como ellos. Además, en el momento que salen a hablar en la ceremonia para desearles lo mejor.  Porque son momentos en los cuales los familiares y amigos intentan condensar en unos minutos todo lo que sienten por los novios.  También, decirles que les desean lo mejor y que esperan estar junto a ellos el resto de sus vidas. Por eso, es en estos momentos cuando traspasas la posición de documentalista, de espectador, y conectas con el ambiente de la celebración. A partir de ahí, te sientes un invitado de boda más y el disfrute del trabajo alcanza el nivel más alto.

« Y vuelves a casa pensado que el trabajo de ese día ha merecido la pena. Y que la decisión que hemos tomado en nuestra micro-habitación de Madrid en un caluroso día de julio de hace unos años, fue la mejor que pudimos tomar. » Wedding, Berlin, Fótografo de boda

2017-09-29T23:56:28+00:00

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